Cannabis en la industria musical

Redacción: Romina Vázquez

Redacción: Romina Vázquez

Coordinadora en Instituto RIA, una organización que hace investigación e incidencia en políticas de drogas. Le encanta leer, bailar y todo lo relacionado con la cultura pop.

Más allá del amplio espectro sensorial que conseguimos al estar puestxs mientras escuchamos una rolita que nos encanta, o el hecho de que nunca falte quien nos regale un toque durante algún concierto o festival, la industria musical ha moldeado y potencializado la cultura cannábica como la conocemos actualmente. Si algo nos ha demostrado a lo largo de los años, es que tiene mayor interés en normalizar el consumo a comparación de las legislaciones internacionales. 

Por ejemplo, seguramente recuerdes una cancioncilla sobre una cucaracha que no podía caminar. Bueno, pues ese temazo tan vivaracho, tan representativo del mariachi mexicano, tiene una variación sumamente conocida que simboliza los efectos psicoactivos de la planta. Esta versión de La cucaracha se popularizó durante la revolución gracias al Ejército Villista, el cual modificó la letra haciendo alusión al uso de alcohol y cannabis de Victoriano Huerta. Si bien no es precisamente un himno orientado a desestigmatizar la práctica, sin duda marcó un antecedente para abordar el tema desde otra perspectiva. 

Por otro lado, los clubes de jazz en Estados Unidos fungieron como espacios seguros de consumo durante la década de 1920, donde estaba perfectamente bien visto compartir un porrito con algún entusiasta de Louis Armstrong o Lilian Hardin. El mismo Miles Davis, conocido aficionado de la hierba, lanzó un álbum titulado Bitches Brew que fue votado por la revista Rolling Stone como uno de los 40 mejores álbumes sobre marihuana. 

Personajes que rompieron paradigmas, y lograron posicionarse como íconos prolíficos e influyentes de la música popular, también escribían sus canciones pensando en aquello que alteraba su percepción y estimulaba su creatividad. Bob Dylan siempre fue muy abierto respecto a su afición, incluso le dio su primera calada a cada integrante de los Beatles, inspirando a Paul McCartney a escribir Got to Get You Into My Life. El mismo caso con Sweet Leaf de Black Sabbath, considerada la primera interpretación de stoner rock en la historia. 

Pese a que la plantita mágica ha hecho acto de presencia en la mayoría de los géneros musicales, existe uno en particular con el que mantiene una relación intrínseca: el reggae. Debido a su vínculo con la religión rastafari originada en Jamaica, este siempre ha resaltado su carácter sagrado y político. Un ejemplo de ello es la canción Legalize It de Peter Tosh, la cual representa la inconformidad colectiva frente al estatus ilegal de uno de los símbolos más significativos de dicho movimiento espiritual. 

Asimismo, la cannabis ha tenido una participación cada vez más activa en la escena del hip hop y el rap estadounidenses. Al ser géneros consolidados por la comunidad afro, también han servido como mecanismos para denunciar problemáticas sociales como el racismo y la brutalidad policial. Esto es relevante ya que, la mayoría de personas encarceladas por delitos menores de drogas en el país norteamericano, resultan ser hombres negros. Figuras como Dr. Dre, Snoop Dogg, Wiz Khalifa y Afroman han expresado su postura en diversas letras que siempre encuentran eco entre lxs oyentes: Smoke Weed Everyday, I Love Weed, Young, Wild & Free y Because I Got High, son algunas de ellas. De igual forma, tanto Snoop Dogg como el rapero Jay Z tienen sus propias marcas de cannabis: Leafs y Monogram respectivamente. Las cuales, más allá de aprovechar el boom de la industria, también buscan brindar oportunidades laborales para quienes fueron víctimas de un sistema penal violento y discriminatorio. 

Debido al doble estigma que se vive por ser mujeres y usuarias de cannabis, además de la menor visibilidad musical, las morritas tardaron un poco más en cantar abiertamente sobre su consumo. Algunas de las canciones más conocidas son: High by the Beach de Lana del Rey, One Draw de Love Joys, Addicted de Amy Winehouse, Dooo It! de Miley Cyrus, Mary Jane Holland de Lady Gaga, y James Joint de Rihanna. Sobre esta última intérprete, incluso surgieron rumores en 2015 sobre el supuesto lanzamiento de su marca MaRihanna. Lamentablemente nunca sucedió, pero vaya que nos quedamos con las ganas. 

En América Latina, aunque menos célebres a nivel internacional, también contamos con fantásticos rolones que cumplen su objetivo. Por ejemplo: Mari Juana de Tito Puente,  Aquí no podemos hacerlo de Los Rodríguez, Marijuana de Brujería, Saca, Prende y Sorprende de Cultura Profética, y Requisito 420 de Alemán, y El Gallito de Los de Guamuchil. Al ser una fracción del continente tan afectada por la prohibición, estas melodías están colmadas de protesta y resistencia. 

Es innegable que la música ha configurado nuestro concepto en torno a la planta. Mientras las imágenes culturales comenzaron siendo escasas o reaccionarias, los sonidos despertaron el ánimo por fabricar nuevas narrativas. Gracias a que varios de nuestros artistas preferidos se han pronunciado a favor de su uso y regulación, como seguidores hemos optado por salir del clóset psicoactivo. La hierba ancestral es una magnífica herramienta tanto para la creación como para el disfrute musical, ¡recuerda hacerlo responsablemente!

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